Tramo 3 – Conventillos y Piringundines | Turismo alternativo
Les dejamos el trabajo de investigación realizado por los chicos para este tramo.
Ubicación
Desde Almirante Brown por Benito Pérez Galdós hasta Necochea y desde aquí hasta Pedro de Mendoza, volviendo a Brown.
Un poco de historia
La historia de La Boca nace con la inmigración que comenzó a ser encargada como proyecto político oficial a partir de 1876, cuando el gobierno de Nicolás Avellaneda promulgó la Ley de Inmigración (817).
El censo de 1914 reveló que la mayoría de los inmigrantes venía a radicarse a la ciudad. El sueño de “hacer la américa” consistió muchas veces en hacer fortuna para luego llevársela a Europa. La mayoría de los inmigrantes se instalaban en pensiones familiares que hacían llamar conventillos (un tipo de casa española que alquilaba cuartos a inmigrantes y funcionaba como prostíbulo). A paritr de 1880 comenzaron a constriurse algunos inmuebles con esa específica finalidad.
El alto precio de los alquileres fue convirtiendo a los conventillos porteños en focos de conflicto a tal punto que los cobradores debían pasar a cobrar custodiados por policías.
Las condiciones sanitarias no eran buenas, en los baños no había cloacas y tanto el inodoro como el lavatorio eran comunes a todos los inquilinos. Esta situación influyó en la rápida expansión de epidemias como de cólera, fiebre amarilla, paludismo, parásitos e infecciones.
Cuando un inquilino no pagaba era desalojado por la fuera pública, se subían sus muebles al carro municipal y eran transportados a un depósito.
En 1917 un conventillo de Ituzaingó se organizó para no pagar el aumento de alquileres y reclamar por mejores condiciones sanitarias y por una pensión sin desalojo. Participaron 100.000 inquilinos que resistieron a la policía con escobas y baldes de agua hirviendo.
El trabajo cotidiano de las mujeres eran indispensable, aún bajo esas condiciones enviaban a sus hijos con ropa limpia a la escuela. Aún viviendo bajo un régimen donde el padre era la autoridad absoluta, entre ellas eran solidarias y generaban un clima de respeto y compañerismo en todo el conventillo. De esta forma fueron protagonistas del clima de cada conventillo del barrio.
Los hombres, luego del trabajo, solían distraerse y divertirse en lugares conocidos como piringundines. Estos eran bares, cafetines, cantinas que se ubicaban sobre las calles Almirante Brown, Pedro de Mendoza y Necochea y eran frecuentados por prostitutas, marineros y gente del barrio. Estos lugares transformaron la vida social del barrio, generando nuevos espacios para la distracción y el entretenimiento y desplazando las viejas costumbres, como las jineteadas y carreras cuadreras.
Integrantes del equipo
María, Belén, Verónica, Jéssica, Paola, Adriana, Daniel, Alberto, Guadalupe y Maira.
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